Hernia discal: síntomas, tratamiento y en qué casos la cirugía es la mejor opción
La hernia discal es una de las causas más frecuentes de dolor de espalda y de dolor irradiado a la pierna o al brazo. Te explicamos por qué aparece, cómo reconocerla y cuándo la cirugía es realmente la mejor opción.
Una hernia discal se produce cuando el núcleo del disco intervertebral se desplaza y sobresale, y puede comprimir una raíz nerviosa cercana. Sus síntomas dependen de la zona: en la columna lumbar provoca dolor de espalda que baja por la pierna (ciática), con hormigueo o pérdida de fuerza; en la cervical, dolor de cuello irradiado al brazo. La mayoría de las hernias no necesitan cirugía: entre el 70 y el 90 por ciento mejoran en semanas con tratamiento conservador (analgesia, fisioterapia, movimiento controlado y, en casos seleccionados, infiltraciones). Se plantea operar cuando el dolor es incapacitante y no responde tras varias semanas, cuando hay debilidad muscular que progresa, o ante signos de alarma como pérdida de control de esfínteres. La técnica más habitual es la microdiscectomía, mínimamente invasiva, que retira solo el fragmento que comprime el nervio a través de una incisión pequeña. Bien indicada, alivia el dolor de pierna de forma rápida y con una recuperación corta.
Qué es una hernia discal
Entre cada dos vértebras hay un disco que amortigua. Ese disco tiene un núcleo gelatinoso rodeado de un anillo fibroso. Cuando el anillo se debilita, el núcleo puede desplazarse (protrusión) o salir (hernia) y presionar una raíz nerviosa. El problema no es la hernia en sí, sino la compresión del nervio que provoca.
Síntomas según la localización
- Hernia lumbar: dolor lumbar que irradia al glúteo y baja por la pierna (ciática), con hormigueo o pérdida de fuerza. Ver Ciática: por qué duele y cuándo operar.
- Hernia cervical: dolor de cuello que se proyecta al hombro y el brazo, con adormecimiento en la mano.
- Señales que no hay que ignorar: debilidad progresiva o problemas de esfínteres. Ver Señales de alarma.
Tratamiento: primero, conservador
La mayoría de las hernias mejoran sin cirugía. El plan habitual incluye:
- Analgesia y antiinflamatorios pautados.
- Fisioterapia y ejercicio progresivo (evitar el reposo prolongado).
- Infiltraciones en casos seleccionados.
El cuerpo tiende a reabsorber parte del material herniado con el tiempo, y el dolor cede en muchas personas en 6 a 12 semanas.
Cuándo operar y con qué técnica
Se plantea la cirugía cuando el dolor sigue siendo incapacitante pese al tratamiento correcto, cuando hay pérdida de fuerza que va a más o ante signos de alarma neurológica. La técnica de referencia es la microdiscectomía: mínimamente invasiva, retira el fragmento que comprime la raíz y libera el nervio. Es una cirugía dirigida a la causa, con estancia corta y recuperación rápida en la mayoría de los casos. En hernias cervicales, según el caso, se emplean otras técnicas de descompresión o sustitución del disco.
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Preguntas frecuentes
¿Una hernia discal se puede curar sin operar?
En la mayoría de los casos, sí. El tratamiento conservador resuelve el dolor en la mayoría de los pacientes; la cirugía se reserva para los que no responden.
¿Cuánto tarda en mejorar una hernia discal?
Lo habitual es una mejoría clara en 6 a 12 semanas. Si el dolor sigue intenso pasado ese tiempo, conviene reevaluar.
¿Operarse de hernia deja secuelas?
La microdiscectomía bien indicada tiene buenos resultados y baja tasa de complicaciones. El objetivo es aliviar el dolor de pierna y recuperar función.
¿Cuánto cuesta operarse de una hernia discal?
Depende de la técnica y el centro. Lo detallamos en la página sobre cuánto cuesta operar una hernia discal.
¿Dolor que baja por la pierna o el brazo?
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