Joan: la estimulación cerebral profunda le devolvió la agilidad tras diez años de Parkinson
Parkinson avanzado con fluctuaciones motoras y medicación que ya no hacía efecto, tratado con estimulación cerebral profunda.
- Paciente
- Joan, 67 años
- Patología
- Enfermedad de Parkinson avanzada con fluctuaciones motoras (ON-OFF)
- Procedimiento
- Estimulación cerebral profunda (DBS) del núcleo subtalámico
- Especialista
- Dr. Pedro Roldán · Neurocirugía funcional, con el Dr. Gabriel Salazar en la programación
Cómo se recuperó Joan
A las 24 horas de la intervención ya caminaba por el pasillo. Con el estimulador en marcha desaparecieron la lentitud, la rigidez y el temblor de la exploración. Vuelve a levantarse solo, calzarse, conducir y salir con su barca a pescar.
Diez años de Parkinson y un diagnóstico que tardó en llegar
Joan tiene 67 años y es de Formentera. Cuando empezaron los síntomas, el recorrido médico no fue directo: primero pasó por psiquiatría, con dos ingresos breves, hasta que alguien le orientó hacia el especialista adecuado.
«Tú lo que tienes que ir es a neurología. Me hicieron un análisis y me diagnosticaron el Parkinson.»
De eso hace unos diez años, aunque los primeros síntomas venían de antes. Durante casi una década convivió con días mejores y días peores, con ratos buenos y ratos malos dentro de una misma jornada. Hasta que, en el último año, todo se aceleró.
«Había perdido bastante y el medicamento ya no me hacía mucha cosa.»
Un Parkinson más rígido que tembloroso
La exploración previa a la cirugía mostraba un cuadro claro. El Parkinson de Joan no era predominantemente tembloroso, sino lento y rígido: dolor en las articulaciones y en los pies, dificultad para caminar, cara inexpresiva y una bradicinesia evidente en cada movimiento.
Los gestos más simples se habían vuelto imposibles. Darse la vuelta en la cama, ponerse los zapatos o levantarse de una silla eran obstáculos diarios. En la consulta, con los brazos hacia delante y todo el impulso posible, no conseguía incorporarse.
«¿Puede? Imposible. Ni siquiera echarme así.»
La exploración de la marcha confirmaba lo mismo: pasos lentos, ausencia de braceo, giros costosos y una expresividad muy reducida. Todo ello con la medicación ya tomada, porque, como él mismo explicaba, la levodopa había dejado de responder como antes. Joan presentaba fluctuaciones motoras, con periodos ON y periodos OFF muy profundos que hacían muy difícil el manejo farmacológico.
La decisión: operarse de Parkinson
Joan nunca había pensado en operarse. La seguridad del equipo médico y la posibilidad de recuperar el estado en el que se encontraba diez años antes fueron determinantes.
«El doctor estaba muy seguro y yo estaba un poco nervioso. Nunca había pensado en operarme de Parkinson.»
La intervención: cuatro horas y dos electrodos en el subtálamo
El Dr. Roldán le explicó la cirugía paso a paso antes de entrar a quirófano. La estimulación cerebral profunda se realiza con el paciente dormido: se coloca un marco estereotáctico de cuatro puntos, se hace un escáner de control y, a partir de esa planificación, se practican dos pequeñas incisiones para introducir los dos electrodos intracerebrales.
«Dos agujeritos pequeñitos, un electrodo y otro electrodo. Los paso por debajo de la piel y quedan escondidos.»
Comprobado que los electrodos están exactamente donde se habían planificado, los cables descienden por debajo de la piel hasta conectarse a una batería situada bajo la clavícula. Cuando se verifica que la corriente circula correctamente, la intervención termina. En total, unas cuatro horas.
Las primeras 24 horas: caminando por el pasillo
Al día siguiente de la intervención, Joan ya se levantaba, se ponía los pies en el suelo y recorría el pasillo hacia la enfermería con buena pinta y sin molestias. Antes de la cirugía ni siquiera podía incorporarse de la silla.
«Yo lo noto y ellos lo ven. Cosas que no podía hacer antes, como darme la vuelta en la cama, levantarme o ponerme los zapatos, ahora las puedo hacer.»
La programación del estimulador: ajustar la corriente, bajar la medicación
Tras la cirugía llega la segunda mitad del tratamiento: la programación. El estimulador implantado se conecta a una consola de control con la que el equipo, junto al Dr. Gabriel Salazar, ajusta los parámetros de estimulación de cada electrodo, mientras se reduce poco a poco la medicación.
De momento se mantiene una estimulación baja, con amplitudes contenidas y frecuencias convencionales, estimulando la parte posterior del subtálamo. Hay un segundo programa preparado y todavía mucho margen de ajuste. La tecnología permite además una adecuación anatómica del electrodo al subtálamo concreto de cada paciente mediante inteligencia artificial.
Y hay un detalle clave para pacientes que vienen de fuera de Barcelona: los ajustes no obligan a viajar cada vez.
«Ellos estarán en las islas y nosotros, desde Barcelona, podemos modificar ciertos parámetros cuando haya un problema.»
El resultado: nada de lentitud, nada de rigidez, nada de temblor
Con el estimulador en marcha, la misma exploración que antes de la cirugía resulta irreconocible. Abrir y cerrar la mano rápido, mover los pies, valorar la rigidez, la dismetría o el balanceo de los brazos al caminar: todo dentro de la normalidad, sin bloqueos al girar.
«Aquí no hay nada de lentitud, nada de rigidez, nada de temblor. En este momento no hay signos de enfermedad de Parkinson.»
El equipo insiste en que este resultado seguirá mejorando. El edema alrededor de uno de los electrodos, que se reabsorbe muy lentamente, permitirá estimular todavía mejor: al mes se espera un resultado bastante mejor y a los tres meses, el definitivo.
Volver a la barca, al tractor y al coche
Para Joan, la mejoría se mide en cosas concretas. Tiene una barca que hacía años que no podía usar y ya piensa en volver a salir a pescar. Últimamente casi no conducía y confía en recuperarlo. Y quiere volver a trabajar el campo con el tractor y la azada cuando regrese a casa.
«Ahora estoy muy bien. Nunca hubiera pensado que esto pudiera pasarme.»
Joan destaca también el trato recibido durante todo el proceso, del Dr. Roldán y del Dr. Salazar al personal de enfermería.
«Se han portado muy bien todos. Las enfermeras, en fin, todo el mundo.»
Cuándo plantearse la estimulación cerebral profunda
El caso de Joan ilustra el perfil habitual de candidato a DBS: un Parkinson de años de evolución en el que la medicación ha dejado de controlar los síntomas de forma estable, con fluctuaciones motoras y periodos OFF profundos que condicionan la vida diaria. En esos casos, la estimulación cerebral profunda del núcleo subtalámico permite recuperar movilidad, autonomía y calidad de vida, y ajustar el tratamiento a lo largo del tiempo sin nuevas cirugías.
Testimonio real de un paciente de Brain & Spine, reproducido con su consentimiento. Cada caso es individual; los resultados de un tratamiento pueden variar según el paciente, su patología y sus circunstancias clínicas. Esta información no sustituye una consulta médica personalizada.
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